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escrito por Moe
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Thursday, 18 de October de 2007 |
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Las mentiras no sólo se vuelven enfermizas cuando se utilizan sin necesidad o control para manipular a los demás o dar una imagen distorsionada de uno mismo, sino también cuando la persona se las dice a sí mismo, con el objetivo de disfrazar una situación con la que no se siente cómoda ¿MENTIRAS PIADOSAS? Lo que no se puede nunca es mentir a uno mismo.... Las consecuencias pueden ser fatales.
¿Miente demasiado o se autoengaña sistemáticamente? ¡Cuidado: puede estar dando algunos pasos fuera de la realidad, la cual es muy terca y se volverá a cruzar en su camino por más que intente eludirla! Las mentiras forman parte del desarrollo y aprendizaje infantil, como estrategia para evitar castigos, conseguir recompensas, reforzar su independencia de sus padres o crearse un mundo interior, y pasan a ser una estrategia natural de la comunicación humana, un “lubricante” social. De adultos, hacemos nuestra lectura del mundo alterando la realidad y recurrimos a las mentiras como estrategia para obtener, mantener o evitar algo. Pero mentir se vuelve enfermizo cuando la mentira forma parte de los hábitos personales, se miente sobre cosas que pueden ser fácilmente verificadas, cuando decir una falsedad parece no tener una motivación, y cuando no se puede controlar la conducta pese a ser consciente de ella. Según la psicóloga Marichu Hidalgo, al optar entre hablar con sinceridad o recurrir al engaño, conviene tener presente el coste psicoemocional de elegir una u otra alternativa, para lo cual conviene analizar una serie de cuestiones, por ejemplo si hay otras alternativas. Hay que analizar si no existe otra manera de resolver el dilema a que se enfrenta en lugar de recurrir a la falsedad. Además, hay que ponderar las consecuencias de mentir, tanto para usted como para quien va a engañar, y tener en cuenta que después de mentir tendrá que mantener la mentira mucho tiempo y esa actitud le obligará a mentir a más gente para ocultar el primer embuste. Cuánto más complicado sea un plan mentiroso, más riesgo hay de que lo descubran. “Aunque uno crea que la falta de honradez hace que el mundo sea mejor o más seguro, y ayuda a que las cosas vayan como queremos, en realidad hace que la vida se complique cada vez más”, dice Hidalgo. LOS BENEFICIOS DE LA VERDAD En cambio, la sinceridad es más ventajosa: “decir la verdad es mucho más sencillo: requiere menos energía emocional, una memoria menos desarrollada y suele traer menos complicaciones. Mentir requiere recordar lo que se dijo y a quien: es un modo de vida muy trabajoso”. Además, cuando se miente conviene preguntarse: ¿de qué huimos, qué conflicto no somos capaces de afrontar o qué necesidad se intenta satisfacer siendo poco honrado: ¿es necesidad de pertenencia, de aprecio, libertad o diversión? Si decir mentiras a menudo no es bueno, mucho peor es creérselas uno mismo. A veces, el miedo a ser juzgados o rechazados, a sufrir o fracasar, a las facetas “incorrectas” o “prohibidas” de nuestra personalidad o a no poder cumplir con el ideal de lo que esperamos o esperan de nosotros, nos lleva a hacer lecturas parciales de la realidad, a ocultarla o interpretarla a nuestro antojo, o bien a reprimir, inhibir u ocultar ciertos aspectos de nuestra forma de ser. Según Hidalgo, el autoengaño consiste “en pensar o decirse cosas que no se corresponden con la realidad, porque existen deficiencias o carencias y la persona quiera enriquecerlas. Puede referirse a ciertas situaciones, cualidades, habilidades o logros que se exageran, sacan de contexto, agrandan o cambian para que causen menos malestar”. A corto plazo, amortigua emociones como la frustración, el desengaño o el malestar por no cumplir ciertas expectativas, pero cuando la persona de forma sistemática enmascara o exagera la realidad, entonces, su frustración puede ser tan grande que le impide los cambios personales, con lo que el autoengaño se muestra como la única forma de sentirse bien. Para la psicóloga, una de las mejores vacunas contra el autoengaño es “buscar alicientes y actividades gratificantes. Enriquecer la vida social y personal hace que nos sintamos más a gusto con nosotros mismos, ya que tenemos cosas positivas que nos enriquecen. Si la vida de una persona es pobre en gratificaciones o aburrida, se las inventará o tratará de exagerar lo que le ocurre para no tener una imagen tan negativa de sí mismo”. Para escapar de las redes del auto embuste, la experta aconseja actuar de acuerdo a lo que uno siente y piensa, en este momento de su vida, con lo que sucede “aquí y ahora”, en vez de en función de cómo se desea que sean las cosas. También hay que aceptar que se puede sentir temor ante lo que está ocurriendo o se está sintiendo, porque tener miedo es natural. “Hay que tomarse un tiempo para encontrar soluciones y salidas reales a largo plazo, que ayuden a enfrentarse a aquello que ahora duele y se cree insuperable”. Otro antídoto para el autoengaño consiste en renunciar a ser perfecto, a hacer todo magistral o que las cosas funcionen sólo en un único sentido. Esta actitud puede hacer sacrificar experiencias valiosas. Si se es consciente de que nada es demasiado bueno ni malo, uno no se sentirá obligado a “dar la talla” continuamente. |
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Última modificación ( Saturday, 22 de March de 2008 )
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