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Semana Santa de Violencia PDF Imprimir E-Mail
escrito por Onésimo Herrera-Flores   
Monday, 17 de March de 2008
Por Onésimo Herrera-Flores  

Exclusivo. (dr/ohf & rm). La Semana Santa comienza y termina con alegría, TRAS REMEMORAR ACTOS VIOLENTOS. Comienza con el Domingo de Ramos y la algarabía del recibimiento de Jesús a su entrada en Jerusalén. Termina con el gozo de la resurrección, consolidación de fe y nacimiento a una vida nueva de esperanza.

Entre la entrada de Jesús en Jerusalén y su arresto en el huerto de los olivos, los días se fueron sucediendo, éstos días son un encuentro último y supremo con el mal que anida en los humanos. Una y otra vez, Él aconseja a los suyos que vigilen y estén apercibidos. Son días muy violentamente serios, imagen de los días decisivos en la vida de todo humano. La liturgia conmemora los últimos días antes de la Pasión de Jesús (lunes, martes y miércoles de la Semana Santa), leyendo pasajes muy violentos y personales de los profetas. 

 

El Evangelio del lunes cuenta cómo María, hermana de Lázaro, derrama sobre los pies de Jesús un vaso de perfume de nardo; sin saberlo -dice Jesús- se adelantó a ungirlo para su sepultura.

 El martes se lee la Pasión según San Marcos y el miércoles, según San Lucas. La última Cena, Jueves Santo: la noche última de su vida, Jesús celebró un banquete con sus discípulos. Los convocó a su mesa donde les entregaría su cuerpo y su sangre, para permanecer en ellos como alimento cotidiano. El escoger para despedida una comida, está en consonancia con cuanto hizo y dijo en su vida. Pues ya muchas veces había descrito el cumplimiento del reino de Dios como un banquete (Mt 8, 11) y sus propias comidas, con propios y extraños, fueron alusión a este gozoso acontecimiento. Los evangelios dan a entender que se trata de la fiesta de la Pascua judía. Esta Pascua era la conmemoración de la liberación de Egipto, una comida con recitaciones, oraciones, bendiciones y cánticos; una comida de acción de gracias. Jesús deseó este momento, su última cena antes del eterno festín en el reino de Dios (Lc 22, 15-16).  Juan, describe como comenzó la cena. Con sorpresa de sus discípulos, Jesús se ciñó un lienzo y les lavó los pies como un criado. Dejándoles este ejemplo para que lo siguieran, debían ser, servidores de otros. Esta escena es una expresa indicación del humilde servicio por el que ha de venir el reino de Dios (Jn 13, 12-17). 

Traición: una sombra mexicanosamente violenta se cierne sobre esta comida de amistad. Uno de los doce está del lado del enemigo, ¿porqué?. El origen del mal es siempre oscuro. La incredulidad de Judas se daba la mano con su avaricia. Treinta monedas de plata, era el costo de la traición. Judas era amigo de Jesús (Sal.55,13-15 y Sal 41,10). Así se cumplían las Escrituras. Discurso de despedida: "El sermón de la cena"; cuyo tema central fue el Amor: amor entre Jesús y el Padre, entre Jesús y el pueblo, entre el Padre y el pueblo, entre los hombres del pueblo.

Al final de la cena partió Jesús el pan y lo entregó diciendo: "este es mi cuerpo, que es entregado por vosotros", y entregando la copa " esta copa es la nueva alianza en mi sangre" , "porque cada vez que coméis de este pan y bebéis de esta copa, estáis anunciando la muerte del Señor, hasta que venga" (1 Cor 11, 23-26).Durante el Jueves Santo se han de mezclar y consagrar los santos óleos para el año siguiente. Después de la Cena Pascual, Jesús se dirigió al Huerto de los Olivos, para orar. Allí fue apresado. Sabía lo que le iba a pasar. Sufrió angustia y violencia interna. (Mc 14,33), se mostró vulnerable. Su oración; la más bella, habla de entrega a la voluntad del Padre. 

Estaba solo, sus discípulos dormían; solo frente al enemigo, todos emprendían la huida, lo desconocían; nuevamente la traición, esta vez fue Pedro, quien lo negó tres veces antes de que cantara el gallo. La Noche Triste, los interrogatorios, los ultrajes, las torturas ¡La violencia! Escogió su propio nombre: Hijo del Hombre. De la prisión y sala del juicio, es llevado Jesús a la muerte. Las autoridades religiosas judías lo condenan por decirse Hijo de Dios, el poder político romano por subversivo del orden público. Fue condenado a la muerte más vergonzosa y violenta,: la crucifixión; inhumana pena de muerte de origen oriental que el imperio romano aplicaba principalmente a los esclavos como la ejecución más cruel. Jesús caminó con la cruz a cuestas, camino del Monte Calvario.

Es la pasión y la muerte, había sido azotado y "coronado" como rey, con una corona de espinas. Jesús mostró su amor al Padre, amando a su gente, y demostró el amor a su gente compartiendo todo, hasta su persona misma con ellos. Ser cristiano es amar de verdad, la señal de amor a Dios es el amor hacia todos los hermanos y la señal de ese amor por los hermanos, es buscar el bien de todos con sencillez y generosidad, el servicio humilde y gozoso de ayuda mutua sin espera de recompensa. El día se vuelve como la más oscura de las noches, tiembla la tierra...., señales de fin del mundo... ¡Violencia telúrica! Viernes Santo, día de silencio y recogimiento, Jesús muere en la cruz. Está clavado en la cruz entre dos ladrones.

Después de estar colgado de la cruz durante tres horas, murió el Señor hacia las tres de la tarde. Entregando su vida al Padre por la salvación del mundo y perdonando a sus verdugos.. .."no saben lo que hacen". Entregó su vida por amor. La sentencia ha sido ejecutada en el monte Calvario, el hecho "está consumado". Murió solo y abandonado de sus amigos. Solo María, su madre y Juan, el discípulo más querido, estuvieron al pie de la cruz. "Si el grano de trigo no muere en la tierra, había dicho Jesús, no puede dar su fruto, queda solo; pero si muere en la tierra, dará mucho fruto". Esta cruz es símbolo de amor y entrega; es la cruz del amor fraterno. Antes de la bajada del sol, lo enterraron, en un sepulcro cavado en la piedra. Su cuerpo fue entregado gracias a la intervención de José de Arimatea, noble senador. Sábado Santo, el cuerpo de Jesús yace en el frío sepulcro. Día de silencio y espera...horas que han de pasar con el mayor recogimiento y gratitud posibles. Jesús, pasó la puerta oscura, de la que nadie vuelve.  "Descendió a los infiernos", expresión que para judíos y griegos gentiles, morir significaba bajar al sheol, al hades, al mundo subterráneo, al reino de los muertos. No es el lugar de los malos, sino el reino de los muertos.

Está violentamente solo, los judíos celebraban el día de pascua, los discípulos y amigos de Jesús impedidos de ir hasta el sepulcro por el descanso festivo, comenzaron a encontrarse para compartir su dolor y desilusión. Penosamente la esperanza se abría paso en sus corazones. El Maestro les había anunciado repetidas veces: "Al tercer día resucitaré". Llega la noche...la vigilia pascual, velada de oración; se abre la esperanza de un nuevo mundo, esta noche sagrada se prepara para recibir el alba del nuevo día, del nuevo sol, de la nueva vida. Es una noche feliz. La noche Santa por excelencia. La celebración litúrgica comienza en la iglesia a oscuras: las tinieblas de estar sin Jesús, privados de la esperanza en Dios. Se hace fuego fuera del templo y en él se enciende una sola vela, el gran cirio pascual, símbolo del Señor cuya luz ilumina la noche del humano. Con esta llama los fieles van encendiendo sus propias velas. El ámbito se convierte en un lago Tiberíades de luces. Cada uno tiene en la mano el signo de lo que en su interior se produce: luz pura, no por sí mismo, sino por Jesús. Este mismo día , Jesús resucitado se aparece delante de algunos de sus discípulos. "Vayan y avisen a los demás que he resucitado". De uno a otro confín, empezó a circular el anuncio feliz de la resurrección. De la resurrección depende la fe. Cristo ha vencido a la muerte!, es la luz del hombre nuevo, que nace a la vida nueva para mostrar el camino. Es el fuego que trae calor y luz a la vida del creyente.

Es el nuevo sol que disipa las tinieblas de una vida sin sentido. Él es Uno con el Padre. Es la verdad. La vida, el Amor!. ¡Y todo ello superando la violencia del sacrificio para mostrarse como el amor crucificado en la paz! Domingo de Pascua de Resurrección: ¡Alegría! La Pascua invita a esta disposición de ánimo, para ello requiere gran desprendimiento de uno mismo y fe sólida. La alegría pascual es lúcida y tiene valor para mirar todo frente a frente, incluso la muerte, pues estriba en la vida de Jesús que supera la muerte. Esta alegría se relaciona con el perdón de los pecados. Es la más pura alegría. "Si en alguna parte del mundo hay alegría, es en el corazón puro".

Los Evangelios relatan modesta y sencillamente la mañana del domingo donde las mujeres que fueron al sepulcro alcanzan a ver un "joven" vestido de blanco..(Mc,Mt); blanco, el color de la santidad de Dios. El sepulcro está vacío...Jesús, "ha resucitado!", el Señor Vive!. Este día, anunció la vida, cuando se aguardaba la confirmación de la muerte. Apariciones visibles, signos de su presencia invisible; unión por la fe que reconoce esta presencia de Jesús.

Es la fiesta más importante de la comunidad cristiana. Fiesta del sol, de la luz, la primavera, de la vida. Resurrección de Cristo y resurrección de los fieles a una nueva vida, fiesta del humano nuevo alejado de la violencia. El Domingo de Pascua hizo domingo a todos los domingos. Todo domingo es rememoración de la Resurrección del Señor. La Eucaristía es la fiesta de la vida. Esta fiesta se prolonga una semana, cada día es un domingo, los fieles seguían llevando las vestiduras blancas. Pero el domingo que pone fin a la octava de pascua, no pone fin a la alegría. Hasta Pentecostés, cincuenta días después de pascua, el aleluya resuena incesantemente en la liturgia. Los Evangelios hablan del "buen pastor" y de la promesa del Cristo de permanecer entre sus fieles por su Espíritu.

El espíritu nos une más estrechamente con Jesús que lo que pudiera hacerlo su forma humana. Ver con los ojos es cómodo; pero el camino hacia el Señor es la atenta mirada del corazón "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios"(Mt 5,8). Bienaventurados los que se hacen violencia por Cristo, porque ellos limpiarán su corazón en la compasión reflejo del Amor de Jesús que se entregó hasta la muerte y muerte de Cruz, puerta luminosa de su Resurrección antípoda a la violencia.

 

Última modificación ( Monday, 17 de March de 2008 )
 
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