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DIA DEL PADRE Caminando por estas coloniales calles, en la ciudad del no-pasa-nada, me encuentro con que ya se preparan las familias para el festejo del día del padre; luego de recordar al Padre Nieves, luego de la fiesta de San Antonio de Padua – quien fuera un santo muy padre- como que quedaba un huequito en esta esencia pachanguera, y entonces cae el Día del Padre justo a tiempo para no dejar enfriar el hueso salvaterrense, no el que ya pelea el Papá Rito, sino el fiestero.
Cada padre en estas tierras son una historia diferente, de los indiferentes a los cariñosos, de los trabajadores a los calienta- esquina, algunos tienen tanto amor que dar que tienen 2 casas donde ser llamados papás, mientras que otros se olvidan de sus hijos; así es San Andrés Chochones, con sus montones de novelas cotidianas. Está el papá José que enseña a sus hijos como atrapar golondrinas cuando vuelan bajo en estos días lluviosos y aunque nunca logar atrapar tan sólo una ninguna de las miradas refleja frustración; está el papá que amarra una botella de plástico, de esas de 2 litros, le da la punta del cordón a la pequeña Maricarmen y la niña corre riendo con su juguete nuevo; sigo caminando por estos senderos llenos de hoyos, ¿cómo le harán para crear tanto bache?, una señora cae en uno y dice que es culpa de papá Yepeto, pero no creo que él se capaz de agarrar el pico y la pala para escavar, pues se le acaba el aire con tan sólo caminar un par de cuadras, lo bueno es que siempre le acompaña su hijo y le da aire puro.Sopla el viento del noroeste, es fresco, y a lo lejos se puede observar el avance de la cortina gris, ha cubierto al cerro del Culiacán, sigue su lento paso sobre La Quemada, ahí está un niño milagroso que en una ocasión fue regañado por su padre pues se le pasó la mano con el milagro y la gente lo sacó para que viera lo que provocó. La cortina ligera ya cubre San José del Carmen, orgullo de los Padres Carmelitas, quienes se pudieron pasear sin mojarse en estos tiempos de junio por debajo de la tierra… bueno esa es otra historia.Mis pasos me llevan hasta la calle Hidalgo, en la fuente de “Los Perros” la muchacha aquella llega corriendo hasta donde está un mozalbete pocos años mayor que ella y le dice: “Papi”, “Papi”, ¿pues a que edad la tuvo?, ahh esta juventud que se adelanta cada vez más… y continua diciendo: “En la noche te doy el otro regalo que tanto te gusta”, bueno por lo menos se ve que le van a preparar alguna cena especial al papá joven. Un joven ayuda a su anciano progenitor, empuja suavemente la silla de ruedas, le acomoda la cobija de cuadros matizados en rojo; cruzo la plaza del Carmen en medio de la multitud que se abalanza por un trozo de pan, esas migajas que le arroja el sabio anciano, son casi un centenar de palomas que se apresuran a recoger la comida, ante la mirada de los papás que fuman un cigarro afuera del billar.En el jardín grande algunos papás juegan con sus niños en los amplios pasillos, a falta del trenecito dominguero los hombros son el transporte preferido, mientras la mamá va a pagar lo que falta del regalo que le apartó al jefe de la casa… umm, bueno, al esposo abnegado, abnegado como el papá Ismael, quien es el orgullo de sus hijos, pues a sus 63 años ha manejado desde un Ford 40 y cacho hasta un Volvo de la Corona, pasando pos taxis, camiones materialistas y carrozas fúnebres. Más al norte otros papás choferes pasean a su tropa ligera en los carritos del centro comercial, pues el chiste es saberlos acomodar, ya sea en la combi o en la motoneta, la neta es que los niños sólo piden convivir con sus padres y no escucharlos llegar en la noche borrachos, sin ganas siquiera de darles un beso que alegres recibirían a pesar del aliento etílico y del olor a orines; ese olor a orines que no le importa al papá viajero quien regresa de su larga jornada de llevar semilla país adentro y llega deseoso de cargar a su bebé de 2 años; mientras que otro padre sólo piensa en cargar a su hijo con “grapas” para sacar lo del “chivo”. Más al norte un papá pasa por el trabajo de su esposa para pedirle dinero para unos tacos, ese padre no trabaja, es de complexión robusta, casi un fisicoculturista quien se dedica a calentar esquina por el rumbo de la Guanajuato, y no es que ni quiera trabajar sino que tiene la mala suerte de que cuando está dispuesto no le “caí chamba” y cuando van a buscarlo para trabajar siempre tiene una parte del cuerpo vendada; eso si, a la hora de la botana, él le entra sabroso a las caguamas mientras sus hijos comen del reflejo en el vidrio de la panadería o se conforman con el olor de los tacos de la esquina. Así pues, se preparan los platillos, ya están listas las parrillas, los barriles de cerveza ya vienen desde Cortazar pues aquí papá Cano dejó ir la fuente de la Eterna Juventud, y las caguamas ya chillan de frías en los refrigeradores de los estanquillos, los equipos de la Eurocopa se alistan para brindar un buen partido que sirva de pretexto para que los compadres se reúnan y los niños festejen a sus 2 papás, el biológico y el de la fe. Mientras yo voy al panteón a visitar a aquellos papás que yacen olvidados bajo el fango o en la pared de los panteones, unas muchachas hacen la coperacha para su padrote, pobres niñas, no saben que se dice papá grandote no padrote, o será que ese señor se pasa de ser padre en su forma de ser, aunque no creo porque las trae con muy poca ropa. Debería ser como ese papá que trae a su niña de brazos como tamal oaxaqueño pues le tocó vestirla y para no errarle le puso poquito de todo, y la culpa la tiene Dios por no habernos dado el gen adecuado para saber vestir o cambiar los pañales de un niño chiquito. Pero no todos desconocen de moda, el papá Cardiel sabe que las niñas de sexto grado de primaria deben llevar falda corta haga o no haga frío, sus niños no sudan, no se ensucian, creo que ni los deja ser niños.Sigo caminando por Zaragoza, una señora se me queda viendo medio extraño, aprieto el paso, ella también se apresura, yo camino más de prisa, no me va a ganar; me apuro más, ella acelera su andar, no me dejaré alcanzar quien sabe que intenciones traiga, yo a mis 18 años (lol) venir a caer en las manos de una señora de sus edad, pero al fin la suerte me sonríe, un zanja, la brinco y quedo fuera su alcance; volteo a verla ufano, pero al verla se me ablanda el corazón y regreso cómo todo un caballero y le ayudo a cruzar la zanja que dejaron los de servicios municipales, primero paso su caminadora y luego le ayudo a pasar a ella:- Pues, ¿a dónde va seño en este día tan nublado?- Pues le llevo flores al papá grande, a papá Chuchito, ya ve que pocos se acuerdan de él en el día del padre.Sabía mujer, ahora sigo mi camino, mi destino… mi destino, ¿cuál es mi destino?, pues… Seguir caminando por Salvatierra, la ciudad del no-pasa-nada, y no de pasar ni el tiempo porque dicen los Papás del Ayuntamiento que tenemos 300 años de nobleza, o sea que por aquí no pasó el Padre Juárez, ni el Padre Hidalgo, ni la revolución. |