EL SUEÑOCon mayor frecuencia, se sobresaltaba y daba vueltas en la cama. Sudaba copiosamente hasta que de súbito recuperó la conciencia. Sintió una seda abrasadora por lo que encendió la lamparilla del buró localizando su agua embotellada apurando su contenido. Pensó para sus adentros que sería mejor asearse y levantarse pues seguro estaba que la noche seria de insomnio.
Recordó lo trajinado del día y la discusión que tuvo en su trabajo. Recordó la cena copiosa y pensó que cualquiera de estas causas podría ser el origen de su falta de sueño. Pensó para sí que sería mejor levantarse y salir a caminar. Se puso los jeans, una playera y se calzó los tenis, recordó que tenía su cafetera llena de líquido por lo que se dirigió a su cocina, calentó el café y lo vertió en su termo. Tomó sus cigarrillos vió que eran las tres a.m. de aquel jueves del mes de junio y se dirigió a la calle. Sintió en el rostro el calorcillo de verano percibiendo un fuerte olor al huele de noche, planta nocturna que despide un fuerte y penetrante olor. Se encaminó por la calle hasta el portal de la columna y le pareció oír murmullos entre la noche, miró al otro extremo de los portales y le pareció ver algunas sombras vagas, como flotando que en corrillo cuchichiaban, Caminó hacía ellos pero a medida que llegaba al lugar las sombras se hacían mas difusas hasta que se desvanecieron. Siguió su rumbo hasta llegar al ex convento del carmen seguido por un fuerte olor a los huele de noche – que raro – pensó para su coleto, hace años que quitaron estos olorosos arbustos. Se sentó en una banca encendió un cigarrillo y percibió que la luz de las lámparas era cada vez pálida y creyó que la calle estaba empedrada, cosa irreal pues sabía perfectamente que había asfalto. A lo lejos distinguió vagamente a una pareja que caminaba como entre neblina, flotando y les levanto La mano en señal de saludo y percibió con claridad como una de las mujeres se lo devolvía moviendo la cabeza y casi de inmediato desaparecieron. Ya sorprendido, encendió de nueva cuenta otro cigarrillo y entre sorbos de café se quedo meditabundo y empezó a creer a escuchar algunas campanillas dentro del ex convento del carmen, volteó hacia el lugar y vio las puertas cerradas. Llamándole la atención mas murmullos por la calle de hidalgo por lo que volteo sorprendido y vio como entre sueños familias enteras caminando, algunas personas voltearon y a lo lejos lo saludaron les devolvió el saludo tímidamente y no sin cierto temor. Se empezaba a sentir incomodo por lo que se levantó rápidamente tropezando y cayendo al suelo, entre el lodo, se incorporó y decidió pasar por los arcos del ex convento del carmen cuyas puertas de hierro curiosamente se encontraban abiertas. Sintió sus pasos retumbar con un eco inusual y se mareó por los olores de la planta nocturna que le seguía a todos lados. De súbito empezó a escuchar rezos y cantos monótonos con una claridad que le asombró hasta el espanto, apresuró el paso y volteó hacia atrás y pudo apreciar que afuera del templo había un gran número de personas vestidas con ropas de gala, de negro como si estuvieran de luto. Los vio entre una neblina verdosa, luminosa y que flotaba alrededor de los seres. Nuestro héroe casi corre sin voltear llega al mercado hidalgo y escucha voces que le saludan con el Primitivo saludo de “Ave María Purísima” no responde y se apresura a llegar a su morada. Llega a la puerta de su casa, con prisa abre la puerta deja de percibir el penetrante olor a huele de noche que lo acompañó en su paseo nocturno. Se lava la cara y presuroso se mete a la cama. Entrada la mañana despierta y lo primero que recuerda es la aventura de la noche anterior –vaya, que sueño tan irreal y cruel tuve anoche, una auténtica pesadilla. Se incorpora de la cama y lo primero que ve es la cajetilla de cigarros casi vacía, revisa su tenis raspados y con lodo, ve su pantalón enlodado que se encuentra en la posición que lo dejó anoche. Busca la toalla que aún se encuentra húmeda y que fue con la que se secó cuando regresó de la calle –no, carajo nunca tuve un sueño, efectivamente Salí y me perdí en el tiempo y en el espacio. Sintió calosfríos, miedo, se santiguó y corriendo fue hacia el baño y vomitó.
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