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Nuevas revelaciones del Archivo Vaticano.-Fue aniquilada en un baño de terror y sangre. PODER Y MISTERIO DE LA ORDEN DEL TEMPLE. Revelaciones del Archivo Secreto Vaticano: Los templarios no incurrieron en herejía El proceso fue manipulado por el rey de Francia París, Francia, exclusivo ( OHF & RM).- Los documentos originales del proceso contra los templarios, localizados en el Archivo Secreto Vaticano, demuestran que fueron infundadas las acusaciones de herejía, si bien muestran que vivieron un proceso de degradación, revelan fuentes vaticanas. El diario de la Santa Sede publicó un artículo de Bárbara Frale, investigadora de la Biblioteca Vaticana y autora de varios libros sobre el argumento, en el que arroja luz sobre la orden militar más poderosa de la Edad Media.
En su origen, los templarios eran un grupo de voluntarios que vivían en el Santo Sepulcro, en Jerusalén, ofreciendo sus capacidades como guerreros para defender a los peregrinos que viajaban a Tierra Santa. Gracias a la mediación de san Bernardo de Claraval, el Papa Honorio II aprobó la fundación de la Orden templaria en el Concilio de Troyes de 1129. En cincuenta años, el Templo se convirtió en una especie de rica multinacional al servicio de la cruzada, explica la autora de manera sorprendentemente frívola. Presentando la falsa acusación de herejía, el rey de Francia, Felipe el Hermoso, al borde de la bancarrota, buscó apropiarse de los bienes de la orden, para no pagarles su enorme deuda y para allegarse nueva fortuna.Para lograr su objetivo, el rey de Francia, en 1307, se apoyó en la Inquisición de Francia. La acusación era herejía, según la orden de detención emitida por el rey. Los templarios practicaban en secreto ritos paganos y habían abandonado la fe cristiana, dictó el rey a la nonsancta inquisición gala. Según la investigadora, "gracias a afortunados descubrimientos de las actas conservadas en el Archivo Secreto Vaticano hoy sabemos que la disciplina primitiva del Templo y su espíritu auténtico se habían corrompido con el paso del tiempo, cayendo en la decadencia y dejando abierta la difusión de las malas costumbres". "Pero de ningún modo se habían convertido en herejes y el proceso fue en definitiva un medio para apropiarse de su patrimonio", afirma la investigadora. De hecho, la detención por parte de Felipe el Hermoso "era un acto totalmente ilegal, pues sólo el Papa tenía facultad para investigar sobre una orden religiosa de la Iglesia de Roma, como era precisamente el Templo", indica. El Papa Clemente V (1305-1314) fue sometido al chantaje del rey quien le amenazó con abrir un cisma en caso de que no suprimiera la orden. El pontífice suprimió la orden sin pronunciar una sentencia, "y en el Concilio de Vienne de 1312 pidió que se declarara en las actas que el proceso no había aportado pruebas contrarias de herejía contra ellos". "Sobre la historia de los templarios todavía hay mucho que investigar. Y el estudio de la espiritualidad de esta antigua orden religiosa dará a la cultura contemporánea otros nuevos motivos de discusión", anuncia la investigadora. La Orden del Temple es el gozne en torno al cual giró todo lo que de valor tiene el Medioevo, con proyecciones a la actualidad en la que dominan sociedades místicas que son poderosas y globalistas en las finanzas a través de redes secretas que se apoderan de las conciencias y del poder humano y pretenden apropiarse del divino. En el año de 1118, Hugo de Payns y sus ocho caballeros acompañantes, llegaron a Tierra Santa. Veinte años atrás, Godofredo de Bouillon, al mando de la I Cruzada, entraba victorioso en Jerusalén, liberando a la ciudad de los árabes. Misteriosa llegada. El rey, Balduino I, les dio un trato especial y los alojó en un ala de su propio palacio, precisamente techo encima de las caballerizas del antiguo Templo de Salomón donde existían tesoros y documentos enterrados.Los fundadores de la Orden del Temple no admitieron a uno más dentro de su naciente organización. Permanecieron nueve años en aquellas tierras. A su regreso a Europa, los misteriosos caballeros fueron recibidos con los más altos honores por nobles, reyes y por el mismo papa. Cincuenta años más tarde la Orden del Temple se extendía por toda Francia, España, Portugal y Alemania, con cientos de granjas, castillos, embajadas y templos. Un siglo después, la Orden del Temple era el imperio económico, militar, político, religioso y científico más importante de Europa, con nueve mil granjas y casas rurales; un ejército de aristócratas de treinta mil caballeros, sin contar escuderos y sirvientes, artesanos y albañiles; más de medio centenar de castillos; una flota propia de barcos, con puertos privados y marinas de abrigo; la primera banca global; la fortuna más grande de toda Europa; reyes como el de Francia y Aragón eran deudores del Temple; y una disciplina militar y religiosa ejemplar unificaban a la Orden del Temple para ir en la dirección que les indicaba su superior religioso y el papa. Sin embargo, de la noche a la mañana, doscientos años después, los templarios se dejaban destruir sin oponer resistencia. Miles fueron encarcelados, cientos torturados y quemados vivos; sus propiedades, confiscadas; sus riquezas robadas. Pero ni una sola lanza o espada templaria se levantó en contra de aquella injusta sentencia dictada por la nonsancta inquisición francesa que estaba al servicio del rey en turno. Hoy, en la ciudad italiana de Ravenna, se replantea la tragedia de la Orden de los Templarios, aniquilados con la bendición papal, hacia el año 1314. A la entrada de la muestra se lee: deben ser considerados inocentes aquellos que puedan demostrar que han confesado sólo por temor a la tortura. Es inocente también quien ha retirado la confesión arrancada con violencia o no se ha atrevido a retirarla temiendo ser nuevamente torturado. La frase es la motivación de la sentencia absolutoria del proceso a los templarios que tuvo lugar en Ravenna el 18 de junio de 1311. El espíritu de aquel proceso fue Riunaldo De Concorezzo, arzobispo de Ravenna, nombrado inquisidor contra los templarios del norte de Toscana. Apenas un año antes Felipe el Hermoso hizo arrestar a todos los monjes franceses guerreros acusándolos de herejía e impiedad y de prácticas demoníacas. Surgen muchas hipótesis.- Algunas sostienen que encontraron el enigmático SANTO GRIAL, pieza clave de las historias de caballería que empezaron a circular en el ámbito de influencia y en la época del nacimiento templario. Otras sostienen que descubrieron el Arca de la Alianza, enterrada bajo el templo de Salomón. Otras afirman que los templarios fueron a Tierra Santa a recibir el conocimiento oculto que poseían diversas sectas como los maronitas, nestorianos, mazdeistas, gnósticos y esenios, asi como los chiitas, ismaelitas, hassisines y cabalistas hebreos. Eso explicaría los diversos y esotéricos rituales iniciáticos de los templarios, que incluían cánones parecidos a los de estas hermandades. También se aclararía la predilección por las construcciones en forma circular y octogonal de sus templos y castillos, a imitación de la Cúpula de la Roca, de Jerusalén, construida por hermandades árabes. Tendría sentido el milagroso nacimiento del gótico, doce años después de la vuelta de los caballeros templarios de Oriente. Y quedaría aclarada la preferencia de los templarios en fijar sus enclaves cerca de las colonias samaritano-judías en Europa, así como la tolerancia religiosa y el intercambio filosófico que los caballeros de la Orden demostraban con judíos y musulmanes. Por un lado guerreaban y por otro, recibían ayuda científica, tanto de los musulmanes, como de los fenicio-judios. De hecho, parte de las acusaciones de las cuales se valió Felipe el Hermoso para destruir a la Orden Templaria partían de la adoración que, supuestamente profesaban los templarios a las doctrinas heréticas, La sinarquía universal.- Muchos historiadores concuerdan en que el ideal templario buscaba el establecimiento de una sinarquía universal. ¿Ideal que han retomado sus herederos actuales? Sería un gobierno basado en un triple aspecto: un solo pueblo (federación de todas las naciones), un solo monarca (gobernante elegido por los misteriosos principios de la ley divina) y un solo pontífice (unificador de las tres grandes religiones, cristianismo, judaismo e islamismo), con una autoridad suprema y misteriosa, el Egregor (Egregius superioris), de la Orden del Temple, por encima de todos. Su Regla.- Su Constitutio o Regla establecía los rangos y honores, deberes y obligaciones de los monjes-guerreros: se dividían en sirvientes, que eran en realidad los aspirantes, escuderos, caballeros, priores, comendadores, maestres y gran maestre. Al ser ungido caballero, se juraba cumplir con los votos de pobreza, castidad y obediencia, tal como lo hacen hoy los miembros de órdenes religiosas; con lo cual todas las posesiones del recién nombrado pasaban al patrimonio de la Orden del Temple. En la Segunda Cruzada (1146), gracias a su valor y a su preparación, la empresa no fue un desastre, porque eran ante todo guerreros hiperpreparados. Pero la disculpa de las actividades guerreras en Tierra Santa, hizo que el Temple desplegara una gran estructura material y económica en Europa; desde Hungría a Portugal, de Chipre a Irlanda, en un avanzado ejemplo de globalización altamente eficiente, bañada por una productividad que se antoja sobrehumana, casi divina. Los Templarios eran una orden religiosa, un poderoso ejército, una banca global muy efectiva, un cuerpo interdisciplinario de agricultores, ganaderos, constructores de iglesias y barcos, médicos y alquimistas. Estaban rodeados de un mar de ignorancia y oscurantismo medieval, pero lo que cultivaban era embarcado en sus puertos privados rumbo a Oriente, donde sus ejércitos comían para nutrirse bien y pelear mejor. Podía hundirse el mundo, pero ellos se autoabastecían de todo y aún les quedaba para hacer la guerra. Prelatura personal papal.- En 1139 consiguieron, mediante una bula papal, la total exclusión de la jurisprudencia, tanto civil como eclesiástica; así omitieron rendir cuentas a reyes, arzobispos y obispos, tan sólo al papa, porque eran su prelatura personal. Además de los testamentos y donativos que recibían a su favor, también estaban las grandes fortunas de los nobles que entraban en la Orden.; les era permitido recolectar dinero una vez al año en todas las iglesias de Occidente; las numerosas granjas o encomiendas de la Orden no sólo producían grano y animales suficientes para abastecer a los templarios de las ciudades próximas y de los ejércitos de Tierra Santa, sino que también reportaba grandes beneficios económicos la venta del exceso de producción. Así nació el enorme patrimonio del Temple, y con él un ejército paralelo de administradores y contadores. Eran eficientes con las cuentas como con las armas, y la mayoría de los reyes europeos confiaban sus tesoros a la administración templaria. Incluso los soberanos de Francia y de Aragón fueron grandes deudores de la Orden. Realizaban todo tipo de operaciones bancarias del siglo XII: préstamos, cheques de viaje, letras de cambio, fideicomisos, depósitos y cajas de seguridad. El propio Felipe el Hermoso de Francia, protagonista material de la destrucción de la Orden, había confiado el tesoro de la corona a la administración templaria e incluso era deudor de la Orden. Este hecho, unido a su codicia tipológica por los bienes ajenos y al miedo que le infundía el poderío militar del Temple, fueron las razones de fondo que le decidieron a acabar con aquellos “pobres soldados de Cristo”. En una acción sincrónica fueron arrestados los 15,000 caballeros templarios de Francia, sin previo aviso y sin más razón que la de la fuerza del mandato real.; ¡Simple ley de la selva! Leyenda negra.- A partir de entonces comienza la leyenda negra del Temple. El rey tenía como aliado a su visir Nogaret, quien había tejido un plan maquiavélicamente perfecto. Por otro lado, la misteriosa muerte en dos años de dos papas enemigos de Felipe había colocado en la silla de Pedro al débil y manejable papa Clemente V, quien acataría a regañadientes las pruebas falsas presentadas versus los templarios: herejía, ritos blasfemos, sodomía, adoración de falsos ídolos demoníacos, degeneración por medio de libaciones y humos satánicos, así como banquetes con carne de fetos arrancados a las madres de las entrañas mismas: ¡puras invenciones y patrañas! Jamás se descubrieron documentos secretos de la Orden, ni pruebas que demostraran la existencia de tales herejías. Se conservan, eso sí, los testimonios de cientos de caballeros templarios que bajo la tortura confesaron todo lo que sus verdugos quisieron. Y a pesar de la ausencia de pruebas, Clemente V disolvió la Orden en 1312 y sus bienes fueron confiscados, sin encontrar los supuestos tesoros que guardaba el Temple. Muchos caballeros huyeron a España, Inglaterra, Alemania o Portugal, donde sus respectivos reyes los encontraban inocentes. Quemas y torturas del septenato. Durante siete años, muchos templarios fueron torturados y quemados vivos, acusados de ser herejes. El propio Gran Maestre de la Orden, Jacques de Molay, fue quemado vivo el 19 de marzo de 1314, tras varios años de prisión y tortura. Frente al monumento gótico de Notre Dame, se erigió un patíbulo a donde fue conducido. Allí se retractó públicamente de cuantas acusaciones se había visto obligado a admitir, proclamó la inocencia de la Orden e invitó a los culpables de aquel crimen a unirse al juicio de Dios en el plazo de un año. La maldición se cumplió: Clemente V, Nogaret y el propio rey Felipe el Hermoso morirían antes de finalizar el año debido a diversas afecciones. ¡ Sobrecoge aún contemplar el pórtico del Juicio Final de la Catedral parisiense sobre el cual se vertió la maldición! Tras la extinción de la Orden, sobrevino en Europa un período de gran oscurantismo que sumió al continente en guerras, catástrofes y devastaciones que se conoce como la Guerra de los Cien Años. Oscurantismo que se prolonga hasta ahora en una centena de organizaciones esotéricas que dicen ser, cada una por separado, herederas del espíritu del Temple, si bien son en realidad cabalísticas y supersticiosas congregaciones de fanáticos mediocres que pretenden alimentarse del misterio, cuando en realidad lo hacen de la carroña de la desorientación; si bien surgen las Prelaturas Personales del Papa, basadas en ideas de privilegio similares a los Templarios Góticos. (Derechos reservados por OHF&REPORTAJES MUNDIALES/ RM).. La Santa Sede no reconoce a ninguna Orden del Temple (Templarios)
La Santa Sede ha aclarado que es falsa una supuesta carta del cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, en la que se reconocería una Orden del Temple de la que formarían parte nuevos Templarios.
El falso documento ha circulado en los últimos meses en Alemania y asegura el reconocimiento vaticano de esta nueva orden de caballeros que en alemán lleva el nombre de «Templerorden». Por este motivo, la Santa Sede ha recibido numerosas consultas.
La respuesta ha llegado con nota publicada el 21 de mayo por «L'Osservatore Romano» en la edición diaria italiana en la que se afirma que «esta carta es falsa».
«Como es sabido, el antiguo Orden del Temple (Templarios) fue suprimido por el pontífice Clemente V (1305-1314) y nunca fue restaurado por ningún otro sucesor suyo», explica la Santa Sede.
Por lo que se refiere a las órdenes de caballería, la nota vaticana confirma que «la Santa Sede, además de las propias órdenes ecuestres, reconoce y tutela sólo a la Soberana Orden Militar de Malta --la Soberana Orden Militar Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta-- y la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén».
Existe también la Orden del Temple en escocia, que actúa clandestinamente y trata de presentarse como la poseedora del Santo Grial sí, pero sobre todo, de poseer el cráneo de Cristo.Naturalemnet que el cardenal de Inglaterra, quien reaside en la catedral de Westminster (catedral no abadía del mimso nombre), así c9omo el obispo local de Edimburgo y el mismo Vaticano, niegan la existencia de esta otra singular Orden del Temple.Otros grupos se duicen también templarios y no falta quien vea en alguns congregaciones modernas como seguidoras de las fomas y organización del Twemple, pero eso también son especulaciones, en especial cuando dan resultados espectaculares de crecimiento, riqueza e influencia.
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