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Proemio Articulo publicado el 14 de octubre del año 2007 en el periódico Correo de hoy con motivo de la indignación galopante Salvaterrana por la imposición de una fiesta ajena a la idiosincrasia del salvaterrense, creándose un conflicto entre los que se niegan a la creación de la fiesta y que la pagan con sus impuestos (ciudadanos) y el actual gobierno que ve buenas ganancias a costa de la tranquilidad y moralidad salvaterrana. Vale: el autor Ave cesar……. De pan, circo y perversiones Luego de algunos años en que se ha tratado de reivindicar valores culturales propios de la noble y muy leal ciudad de Salvatierra, según han insistido algunos alcaldes en llamar a esta ciudad denominada en sus orígenes como San Andrés. Inclusive algún alcalde gestiono se le antepusiera el nombre de San Andrés al de Salvatierra, habiéndose autorizado la denominación por acuerdo de cabildo.
Reivindicar tradiciones, costumbres y personajes que dieron luz y universalidad a su pensamiento y a sus expresiones literarias divulgadas ampliamente por los círculos literarios y políticos de su época ha sido tarea de algunos alcaldes y particulares. Baste decir que Salvatierra ha tenido a dos miembros de la Academia Mexicana de la lengua; uno, consumado latinista, traductor de la obra de Rafael Landivar, miembro de la arcadia Romana y reconocido como poeta y humanista universal. Federico Escobedo y Tinoco. El otro cuya muerte muy sentida trascendió en el ámbito político nacional. Jesús Guiza y Azevedo, hábil polemista, periodista, escritor que tuvo que sufrir el exilio por la publicación y defensa de sus ideas. Ambos personajes han tenido reconocimiento por la trascendencia de sus pensamientos. Inclusive viene al caso recordar, que la Academia Mexicana de la lengua sesiono en honor del padre Escobedo en esta ciudad con presencia del cabildo Salvaterrense destacando la obra del escritor, quien dejo profunda huella en la Puebla de los Ángeles en donde un jardín publico lleva su nombre. El centro histórico como pomposamente los gobernantes de ahora nombran al primer cuadro de la ciudad, ha sido objeto de un remozamiento más o menos interesante, aunque incompleto y parchado como toda la obra pública ejecutada en el municipio. Hábilmente se busca y se consigue la restauración de las ruinas del Mayorazgo, propiedad de la Universidad de Guanajuato y ahora; en el remozado inmueble, se imparte cultura a la sociedad civil de Salvatierra.También se ha emprendido el rescate del añoso y venerable Puente de los batanes con iguales propósitos que los del mayorazgo. Así pues, los últimos cabildos se han preocupado, aunque a cuenta gotas por reivindicar la cultura propia y a su ciudad. Bastaron solo unos días para lograr, con una habilidad pasmosa, convertir el centro histórico en un hermoso bacanal sin precedente en los anales salvaterrenses, en donde el hábil obrero del progreso y gran mago de la politeia en turno con sus proxenetas, fueron capaces de convencer a propios y extraños de las ventajas de ofrecer una ciudad abierta y receptiva al libertinaje sistemático y tolerado. Ahora legitimado como lícito. La venta de libre de alcohol y el tolerable jolgorio publico en las calles de la ciudad so pretexto de una inexistente tradición taurina. Como si en el municipio no existieran patologías sociales graves que diezman a familias y población y que deben de resolverse. Nótense las estadísticas de la procuraduría de justicia, el enorme número de robos que incontrolablemente ocurren y la cantidad de familias afectadas por el alcoholismo que incide no solo en los paterfamilias sino en sus hijos. Consumo de drogas, prostitucion y pérdida de valores. Tenemos un municipio inseguro y una sociedad altamente vulnerable; receptiva a situaciones contrarias a la moral y a la solidaridad ciudadana. Luego de la resaca de los tres días en que se sumió la ciudad. Empieza a despertar y a discernir sobre si la pena valió tanto jolgorio, tanto esparcimiento prodigado, gastar los escasos pesos obtenidos de las pocas fuentes de empleo, si fue sano el ejemplo dado a nuestros hijos en el regocijo del alcohol y la estulticia. Decían los antiguos Romanos que primero el dinero y luego la virtud en su decadencia, pan y circo. En Salvatierra solo circo y perversión ya después vendrá el pan como alimento. El humanismo contenido en los principios del Instituto político en turno, la moralidad, el catolicismo recalcitrante, en unos cuantos días se fueron por el retrete. Habrá que pedir perdón en los confesionarios por el desliz, golpearse el pecho y agachar la cabeza con arrepentimiento por el sacrificio hecho en aras del progreso Salvaterrense.
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