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Es de madrugada, las 8 creo, me levanto este martes en San Andrés, hoy Salvatierra, luego de estar escuchando durante la noche los resúmenes de las ceremonias del grito y de las terribles noticias de Morelia, donde el terrorismo se hizo presente. Presente tengo que hoy es 16 de septiembre, así que tomo mi mochila, me pongo mi cachucha y salgo a recorrer las calles coloniales rumbo al centro histórico de esta milenaria ciudad, bueno, pues ya ha vivido en dos milenios, ¿no?
Camino mi camino por esta ciudad del no-pasa-nada, llevo puesta mi camisa negra (y lo que traigo debajo no está difunto), cuando cala el sol recuerdo que pude haberme puesto la camisa blanca; echo un vistazo a la calle Artega, los tianguistas ya inician su labor semanal, metamorfosis de valle pavimentado a río multicolor, ya colocan las flores, la ropa, los electrónicos y los fierros oxidados, ya suena la música mp3 en el puesto aquel donde se reúnen los adolescentes a ver peleas de perros y de muchachas. Los olores también son multicolores, la corriente aún es lenta, elegantes infantes se dirigen al Oeste, una muchacha de la “Fede” pasa por otra pulsera, si le cabe otra en su delgada muñeca que ya está cubierta por otras 5.Me dejo llevar por la corriente patriótica hasta la calle Guerrero, son las 9:30 am y ya las personas empiezan a reunirse para presenciar el desfile, todavía van algunos escuelantes corriendo, una mamá le da el último aplacón al “gallito”; sigo mi caminata rumbo al mercado, ya me chillan las tripas como si siguieran dando el grito… algo ligerito, un jugo de naranja del puesto que está cerca de la venta de camarones; jugo en mano cruzo el revolucionario mercado, edificado a base de mentadas… bueno, digo, como multaban a los que decían groserías y usaban ese dinero para las obras del mercado. Los aromas de las carnitas se entrelazan con la barbacoa al ritmo del aplanar de los bistecs, los tacos de picadillo ya chillan en el aceite caliente rodeados de papas y zanahorias, puestos de verduras tricolores en todas direcciones y le sacan brillo a las manzanas con… con un trapito, asumo que cae mucho polvo y por eso las limpian tan temprano.Salgo por el lado norte, hacia Juárez, compro un licuado de chocomilk y sigo mi andar heroico, heroico esfuerzo hace Doña Lucita arreglando la falda de Laurita pues de tanto jalón se rompió la bastilla, ese jaloneo generacional de la mamá e hija, pues la hija le sube y la mamá le baja a esa pobre falda que pide paz. Paz le dice a su hijo Lorenzo que se ven cerca del Kiosco para que no se vaya a ir con sus amigotes a tomar eso que tanto daño le hace, y es que Lorenzo le entra al agua de las dulces matas cada vez que desfila con los de Bachillerato.Son las 10:00 am pasadas, ya se escuchan las sirenas en la lejanía cercana, tomo lugar en la esquina de Zaragoza y Juárez, parte de la valla humana, por pura caballerosidad me puse por un lado de una muchacha para taparle un poco el sol, ya quedamos pocos; a lo lejos, en Hidalgo se ven pasar algunos contingentes escolares y por el lado Este del mercado ya se ve venir la patrulla insignia.El H. Ayuntamiento (palabra milenaria derivada de Yunta y Miento, la H se antepone seguida de un punto porque se desconoce si los antiguos escribían “Hayuntamiento” o “Ayuntamiento”, la A se incrustó con el paso del tiempo) encabeza el desfile, una noble señora, no, una marquesa no, una noble señora de rebozo, quien llena de alegría se acerca y les avienta confeti a la pareja presidencial. Luego pasan los de Seguridad Pública, disciplinados, elegantes, aunque atentos por si las dudas… luego los Scouts amarillos, una banda de música amenizó la tensa calma, y luego la nada, un largo espacio, como si se hubieran robado varias escuelas, un señor comentó: “Estos de Presidencia si que llevaban miedo, van corriendo”. Por fin pasan las primarias e inicia la lluvia multicolor, las bandas de guerra llevan el ritmo, la mamá orgullosa de su pollito feliz saluda desde la segunda fila, el papá sacando las fotos, los niños sentados en las banquetas admiran a los que desfilan y que ya van sudando, el suelo cambia de gris a calidoscopio… la alegría se desborda, pero no falta el negrito en el arroz, aunque esta vez fue la fresa en el arroz, un chaval de camisa blanca cada vez se mete más a media calle, haciendo payasadas y haciendo del ridículo su forma de cortejo con un grupo de chicas que le ríen las tonterías.Ahora ya vienen las secundarias, el duelo esperado de cada año, de cada desfile, la Técnica vs la Federal; la Técnica luce su tradicional uniforme café – gris – blanco con sólo mujeres, y su escolta muy sexy, bueno, eso dijo un chaval a mi lado, yo estaba viendo la bandera; mientras que la Federal salió con un uniforme nuevo manteniendo los colores tradicionales verde – blanco, con corbata verde muy formal, pero la falda de las muchachas parece que fueron de las que les sobraron a las primarias, le falló al director, bueno sólo le falló el color, el negocio ¿quién sabe?. Y llegaron los bachilleratos, elegantes, parejitos, ahora si los de la UNIDEG no iban tomando, esperábamos ver a la ITSS, pero pos’ no, “y eso que es lo más grande que ha hecho Salvatierra, eso me contaron que dijo Carrasco” comentaron a mis espaldas, volteé y vi que era un señor cano quien daba masaje a su barba; pasaron los futuros maestros haciendo todo aquello que algún día le reclamarán a sus alumnos, como no seguir el paso, ir distraídos.Siguió el espectáculo del chavalo, aquel mitad gay- mitad metro sexual, metiéndose enfrente de los que desfilaban, luciéndose, tapando a los que grababan; en eso, un grupo de Darketos cruzan la calle y sorpresa, mostraron más educación que los fresas, o sea, no entiendo, ¿qué no era al revés?, como diría mi abuelo, es el fin de los tiempos cuando las cosas sean al revés y los hijos enseñen a los padres y los nobles sean instruidos por los proscritos; no, eso no pasará… volteó y veo a un señor tratando de marcar en un celular, su niño de 8 años se lo quita, lo desbloquea y manda el mensaje MSN, “hasta le puse una carita feliz y le añadí el video del desfile apá”, ni modo, este domingo si voy a misa, no vaya a ser. Termina el desfile con un grupo de charros, de los de a caballo, y la gente toma por asalto el arrollo vehicular, el Jardín Grande se hace chiquito, parado permanezco un rato viendo las grandes masas ir y venir, la tradicional vuelta al jardín es imperdonable, los jardines se vuelven hamacas, estudios de fotografía; el kiosco es escenario musical amenizado por un chavo con peluca tricolor, los baños de espuma surgen, algunas muchachas aprovechan la confusión para irse con el novio a dar otra vuelta.Luicito hace berrinche porque no le compran su algodón, su papá dice que le hace daño, que lo hace por su bien, le besa la frente y le dice a su esposa: “nos vemos en la casa, nada más me tomo unas cheves con la banda y voy, preparas la comida”. Sigo mi camino, al pasar por la explanada del Carmen me llama la atención una gran esfera, algo terrible, demoníaco, es trasparente con 2 orejas internas como las del Shrek, por las cuales se tragó a 2 niños para luego rodar por el suelo verde atropellando a su paso a un grupo de niños en el suelo ante la mirada incrédula de 2 niños de 11 años, él voltea a verla a ella sonriéndole y ella mece su pelo coquetamente, al parecer los papás pagaron 20 pesos para que la esfera se comiera a sus hijos, el Apocalipsis pues. En eso pasan 2 gueras y regreso a la realidad.A esperar al martes siguiente a ver si pasa algo en esta ciudad del no-pasa-nada.
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