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Navidad 2008 PDF Imprimir E-Mail
escrito por Onésimo Herrera-Flores   
Friday, 05 de December de 2008

NAVIDAD 2008 Celebramos  LA NAVIDAD  como un homenaje a la Resurrección de Jesús, -término y principio de la fe-, que significa una renovación y un cambio dentro de la libertad de elección, en esta NAVIDAD, iniciada con el Adviento.Hoy, no podemos olvidar que somos herederos del Reino, y que es preciso revitalizar nuestra FE en el Jesús del Pesebre. El Adviento, preparación a la NAVIDAD, es la Esperanza renovada porque recibimos la buena noticia del Padre: “El amor que Dios nos tiene se manifestó en que envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él”. Y ante ese amor, la Iglesia, a través de la liturgia celebra el Nacimiento de Jesús, el hijo del Padre que vino a salvarnos, insuflado del Espíritu Santo que nos liga también a la Trinidad.

Recibir a Jesús que se hizo humano-divino-, y que quiso vivir entre nosotros y pide llenemos la vacuidad con plenitud en este momento histórico en que parece que no podemos dar  nada,  excepto miedo  servil a la inseguridad, quiebra de valores, crisis y escándalos, empero, todos podemos dar lo mejor de nosotros como ofrenda y eso personalizado en satisfacer el hambre del que  la tiene  de compañía, del que anhela ser escuchado, del que requiere ser consolado y desespera en medio de las contradicciones, del que necesita ser aceptado tal como es, porque de ese modo aceptaremos a nuestro prójimo como a Jesús mismo; de ahí que le gritemos con renovada confianza: “Ven señor, POSESIÓNATE DE NUESTRA VOLUNTAD”, para auspiciar su presencia REAL EN UN CAMBIO EFECTIVO DE IDEALES, SENTIMIENTOS Y ASPIRACIONES, buscando que llene nuestra vacuidad y la plenifique, porque para eso le entregamos nuestra disposición de avanzar en   el Amor QUE TRANSFORMA, en manos de la corredentora, medianera de todas las gracias 

¿Cómo podemos encontrarle sentido a la fiesta de Navidad, en un mundo que parece estar sembrado de tantas paradojas? Cuando celebramos el Nacimiento de Jesucristo, el Hijo de Dios, ¿cambian realmente las cosas, o sencillamente se trata de una distracción en medio de los trabajos, sufrimientos y negocios de la vida? La entrada del Hijo del Hombre en la historia merece una respuesta comprometida y no sólo  sentimental. Al contar la historia del nacimiento de Jesús, Lucas hace una descripción desposeída de sangre, resumiendo la experiencia del alumbramiento del niño con estas  palabras: “y dio a luz”. Lo cierto es que todo nacimiento, siendo como es un motivo de íntima alegría, viene acompañado de pasión y sufrimiento, de sangre, lágrimas y gozo.

El relato del nacimiento de Jesús nos recuerda que Dios es el que toma la iniciativa en toda relación. Es Él quien nos sorprende con su presencia. Eso es lo que sucedió con la venida de Jesús. Desde los orígenes de la humanidad, Dios había estado intentando atraer nuestra atención. El ejemplo más revelador de ello fue mandar a su Hijo a la tierra. Y el mundo ¿cómo le recibió? De la misma manera en que seguimos recibiendo a Dios en nuestras vidas hoy: con indiferencia, con pocas intenciones de cambiar, mostrándonos reacios a saber cuál es su voluntad y cuáles son sus caminos Bautizarse es comprometerse a hacerse santo..

Pero si queremos llegar a ser santos, tendremos que empezar a prestar atención a Dios, en todos los modos en que se nos hace presente. Los caminos de Dios no son los nuestros; es el reto que se nos plantea al celebrar la fiesta de la Navidad, en este mundo tan convulso en que vivimos. Por tanto, si hemos de pedir algún regalo en esta Navidad, pidamos se nos conceda un cambio de corazón.  

Sí, pidamos una apertura de corazón suficiente para que sepamos acoger con sencillez la palabra de Dios, como María, sin exigir la respuesta a nuestras preguntas, sino llegar a ofrecerle que se haga su voluntad desde el primer momento. Pidamos que nuestros corazones, como el de Ella, sean fecundos, apasionados, ardientes, llenos de amor a Jesús y su Buena Noticia. De esa manera, podremos celebrar  más acorde con lo que Dios tenía pensado para nosotros desde el  estreno de los tiempos.

¡Feliz Navidad 2008!.

 

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