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escrito por Juan José Cruz Zavala
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Friday, 20 de February de 2009 |
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El caminante. Seguía caminando despacito por la brecha pedregosa que se le hacia interminable en la obscuridad de la noche.Le parecía ver algunas luces del poblado próximo, percibía murmullos lejanos e inciertos.Al dar vuelta a un recodo en donde aprecio como se recortaban algunas figuras de cacahuates sintió un leve olor a leña quemándose y creyó haber llegado al caserío. Y nada, solo una luz difusa y lejana. Remota.No se desanimo y arremetió contra el sendero con mayor fuerza con la esperanza de poder llegar.
Cansado se entretenía rumiando pensamientos para confundir la sed y el hambre recordaba los claros días de su infancia en la misa mayor de la parroquia de las Luces con sus padres y luego al terminar. La frugal comida familiar, la charla agradable que recordaba las vivencias y tradiciones familiares.Distraído, no reparo en un promontorio que lo envió de bruces al suelo. Golpeado y polvoriento maldijo su suerte, volteando al cielo, acostado boca arriba se distrajo viendo las estrellas y la aparición de una estela fugaz que súbitamente se perdió en el firmamento.Se levanto con un fuerte dolor de cabeza y al tocársela sintió como un líquido caliente y pegajoso escurría por su frente lamento su suerte e increpo a la vereda que le parecía interminable y cada vez más lejana. Caminaba siempre seguido por una furiosa nube de mosquitos que le picaban el cuello y los brazos produciéndole una insistente comezón.Siguió adelante muy quedito, con cuidado para no lastimar las piedras del camino, como queriendo apartarlas con la mente de sus pies. Siguió andando muy despacito entre el frio de la noche rumbo a un destino incierto, que no llegaba hasta que se sintió flotar en la inmensidad eterna de la noche.
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Última modificación ( Friday, 20 de February de 2009 )
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