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Los tianguis siguen abiertos, así como las iglesias de las diferentes confesiones y los demoledores siguen lanzando polvos y contaminación a la atmósfera de la ciudad de México. Empero, las escuelas y los museos están cerrados. Algunos partidos de fútbol que iban a jugarse a estadio lleno se disputarán en estadios vacíos. Los empleados sanitarios hacen bajar de subterráneos y autobuses a los pasajeros enfermos. Los bares y clubes nocturnos están llenos como de costumbre, pero algunos adolescentes bailan en los antros con máscaras quirúrgicas.
En esta superpoblada capital de 22 millones de personas, los mexicanos reaccionan con fatalismo y confusión, indignación y temor, ante la idea de que la ciudad pueda ser el centro de una epidemia global de influenza de una nueva variante de gripe, una mezcla de virus humanos, porcinos y aviarios que preocupan profundamente a los epidemiólogos, porque mutados, se tornan virulentos. Los exámenes revelan que decenas de personas en México han muerto de la nueva cepa de gripe porcina y que otras 48 muertes probablemente son atribuibles a la misma cepa. El número de enfermos asciende a 1.004 a nivel nacional, dijo el secretario de Salud de México, José Angel Córdova. El mismo virus enfermó a por lo menos a 200 personas en Texas, California, Nueva York y Toronto, aunque no ha habido muertes al norte de la frontera, lo que intriga a los expertos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos. Los científicos han advertido durante años sobre la posible amenaza de una pandemia de virus que mezcle material genético humano y animal. Este brote es particularmente inquietante porque se han registrado muertes en por lo menos cuatro regiones de México y porque las víctimas no han sido infantes ni ancianos, tradicionalmente los más vulnerables, sino adultos “fuertes” y aparentemente saludables, antes de contraer súbitamente la influenza.. La pandemia más mortífera de gripe, que se cree dejó 40 millones de muertos en el mundo en 1918-19, también empezó atacando a adultos jóvenes por lo demás saludables. Las autoridades en la capital respondieron el viernes con el cierre de lugares públicos e instaron a la gente a quedarse en sus casas si no se sentían bien y les aconsejaron que evitaran estrechar manos o besar a otros en las mejillas. Es frecuente que una madre llame a su hija en cuanto sale del trabajo. "Por favor cúbrete la boca y no comas comida callejera", le dijo, protegida por una máscara quirúrgica. El presidente Felipe Calderón dijo que su gobierno descubrió la naturaleza del virus el jueves por la noche con la ayuda de laboratorios internacionales. "Estamos haciendo todo lo necesario", dijo en una breve declaración. El gobierno había dicho previamente durante días que el número de enfermos era alrededor de los niveles normales, de modo que el súbito giro de 180 grados, sumado a una ola de advertencias de expertos, ha causado enojo y confusión. "¿A qué se debe, dónde se produjo?. ¿Cuál es la magnitud del problema?". ¿Fue provocada? ¿Es el resultado de la aglomeración y contaminación insalubre de la ciudad de México y su zona conurbada?. ¿Fanáticos que se creen vengadores de Dios la han propiciado para hacerla aparecer como un castigo divino Las interrogantes no tienen respuesta, sólo reacciones hoy en día. El brote afectó el deporte nacional mexicano: dos partidos de fútbol del domingo 26 de abril que debían jugarse con el estadio a capacidad _Pumas contra Chivas y América contra Tecos_se jugarán en estadios vacíos para prevenir la propagación de la enfermedad. Trabajadores sanitarios se apostaron en el aeropuerto internacional y en estaciones de autobuses y subterráneos para distribuir máscaras quirúrgicas y desalojar a todos los que estuvieran enfermos. Muchos pasajeros del transporte público llevaban máscaras. Unidades del Ejército reparten cubrebocas. Las farmacias se han quedado sin antivirales, vitamina C y otras substancias que supuestamente ayudarían contra la influenza. Sólo los centros oficiales tienen, en teoría, medicinas contra la gripe. Desde hace tiempo los expertos advertían que podía desarrollarse una nueva gripe mortífera cuando diferentes virus infectan a un cerdo, una persona o un ave mezclando su material genético. El resultante híbrido podría propagarse rápidamente porque la gente no tendría defensas naturales que oponerle. Y este es el caso de la actual epidemia, que se convierte en pandemia prospetiva. Los viajeros en trenes, autobuses, y aviones llevan cubrebocas o mascarillas quirúrgicas, como medida de prevención.
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