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Electricidad de Utilería en México La utilería resulta peligrosa. Es posible que los engañadores resulten engañados. Pero no serán los constructores de telones los que sufran el desenlace, sino la población, porque cuando encarnen en realidad viva las consecuencias, ya no estará la fachada de "él sabe como hacerlo". ¿Y entonces quién sabrá cómo hacerlo?
Utilería S.A. .-El extinto Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) debería llamarse simplemente "Utilería S.A." Mismo nombre para el Gobierno Federal y, por supuesto, para la administración del Defecaos, el “estado aparte” de Ebrard. Y es que a nadie que sea medianamente observador se le escapa el fachadismo gubernamental, la utilería, detrás de la cual no hay sino zonas áridas, carencias y desierto. Los bellos pueblos son telones montados para el espectáculo. A costos elevados se concentra a los acarreados, quienes se ajustan al ceremonial tramposo utilero y algunos llegan a estallar, ya posesionados de la mentira, en vítores, porras, gritos y sonrisas zalameras. los más cercanos lanzan loas y apoyos oratorios en sus discursos y con sus frases. La sociedad de las mutuas alabanzas simuladas funciona, sin importar la realidad hambrienta y violenta.La utilería humana que el poder público de México, el político y el económico, levanta para que se deslice el Presidente, se apaga al concluir su compromiso. Cada persona que fue a las concentraciones, por diferentes motivos y presiones, torna a ser ella misma, y piensa con duro juicio versus el PAN, Calderón y el aparato utilero de la simulación en el que participa todo el medio oficial y sus comparsas. Doble costo.-Esas utilerías no sólo son caras, sino que el costo político es más alto aún. Todo ello rubricado con la frase utilera "¡él sabe como hacerlo!" y "la victoria cierta es sólo nuestra".El PAN no quiere darse cuenta, ni mucho menos el Presidente Calderón, que el tiempo en el que funcionaba la utilería ha pasado, cuando se olvidaban las obras y la realidad, para recrearse en el espejo colocado frente al fachadismo, que se hacía "veritas" por la magia del poder tramposo y tradicional del sistema, para el cual lo importante eran las estadísticas amañadas y favorables, los mares inmensos de gente de un escaso dedo de profundidad, porque se tenían "ganadas" de antemano las jugadas. ESE FACHADISMO, ENFERMEDAD DEL GOBIERNO, se ha convertido en un síndrome, tan agudo como el sida, pero que se le quiere ocultar bajo la doble fachada de un simple resfrío, ¡sin influenza alguna!. Al desempleo galopante se le llama "ajuste humano", a la deforestación se la pretende tapar con el anuncio de la plantación de 200 millones de árboles, al hambre extrema de 42 millones de mexicanos, se le antepone la utilería de las "grandes oportunidades que conducen a fabricar supermillonarios, como los exitosos cínicos apoyados por el poder". La fachada de la campaña de seguridad se la proyecta a quince años, cuando no durará más allá del sexenio...Si no es que ya se agotó por tanto cadáver de ejecutados, plagiados, mutilados e inocentes que se atravesaron… La desgracia mayúscula es que al caer los telones, ¿quien sabrà reconstruir todo lo que han convertido en fachadismo los que afirman que sabían como hacerlo? En esa tónica de utilería está la extinción por decreto del SME.Cierto que nos espantan con: "¡Se fue la luz!". Lo cual de amenazas ha pasado a pérdidas y severos perjuicios por los apagones. Y si bien es una expresión que se escucha cada vez con mayor frecuencia en la ciudad de México. ¿La causa? Los recurrentes apagones en el suministro de energía eléctrica, por la ineficacia y obsolescencia de una compañía del Estado, primero, y ahora por haberla decretado finita y acabada, sin acabar de establecer el puente hacia la responsable para prestar el servicio en el centro de la nación mexicana. “Se fue la luz”, sinónimo de SME y un conflicto sindical interno, motivaron finalmente al Presidente de México, Felipe Calderón a emitir decreto para emprender la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, la noche del sábado 10 de octubre. El decreto de liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro es una decisión fuerte, que enfrenta al Gobierno del Presidente Calderón con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), uno de los sindicatos más beligerantes del viejo régimen, y con varios actores de la política eligerante y callejera y el movimiento sindical del país. La Compañía de Luz y Fuerza del Centro era la empresa estatal responsable de abastecer de energía eléctrica al centro del país. Su cobertura corresponde al 1.04% del territorio nacional, que sin embargo concentra un poco más el 30% del PIB. Corresponde a todo el Distrito Federal, a 82 municipios del vecino Estado de México, a 45 Municipios de Hidalgo, dos de municipio de Morelos y tres del Estado de Puebla. La decisión se toma con el consenso social de que la empresa del Estado era obsoleta e ineficaz, en buena medida porque se encontraba prácticamente capturada por un sindicato, que había ganado poder, prerrogativas y privilegios absurdos, hasta llevar a la quiebra a la empresa que, vivía del subsidio del gobierno. Los habitantes de la ciudad de México y zona urbana, un área metropolitana de más de 20 millones de personas, padece un pésimo servicio de energía eléctrica: apagones constantes, casi por cualquier causa, irregularidad en el voltaje que, por supuesto, lastiman frecuentemente aparatos eléctricos, cobros indebidos en los recibos de luz, postes viejos con riesgo de caerse, postes y materiales de reparación abandonados en calles y camellones, lentitud en el servicio de quejas y reparaciones, y burocracia y malos tratos en las oficinas de servicios y atención al cliente de la compañía de luz. La ciudad está llena de "diablitos". Así llamados los cables e instalaciones ilegales, que se utilizan para robarse la luz. Hay estimaciones oficiales que hablan de que más o menos el 30% de la luz de la ciudad se pierde por robo o por ineficiencias en el suministro, cuando la media en el resto del país es inferior al 10%, cifra que por demás, resulta muy alta en comparación con los parámetros de países desarrollados. Según declaraciones del último director de la Compañía de Luz de la ciudad, más de 750.000 viviendas en el Distrito Federal se roban continuamente la luz. Lo más curioso es que, en muchas ocasiones, quienes instalan los famosos "diablitos" son los propios trabajadores de la Compañía de Luz, mediante el pago de propinas y sobornos. No podemos abandonar este apretado diagnóstico sin apuntar el tema del paisaje urbano de la ciudad, que está plagado de enredadas redes aéreas de cables, instalaciones y transformadores, que en algunas zonas se cruzan como telarañas que fabrican cortos y más apagones. La empresa le costó al gobierno mexicano en 2008, 42.316 millones de pesos. De seguir esa tendencia, el gobierno se vería en la necesidad de aportar, en 2012, unos 66.000 millones de pesos (algo así como 3.300 millones de euros). La situación era económicamente insostenible. La Compañía de Luz y Fuerza del Centro, que sólo prestaba el servicio en el centro del país, contaba hasta hoy con cerca de 45.000 trabajadores en activo, cuando hay expertos que sostienen que puede funcionar con unos 8.000 trabajadores. Además de que la empresa soportaba, con gasto corriente, una nómina de 22.000 pensionados y jubilados, para los que no existen, ni se hicieron nunca, las reservas técnicas en un adecuado sistema de pensiones. Y, en el clímax de la corrupción, el pago a 1,200 comisionados especiales del sindicato, además de los dirigentes y ayudantes que también cobraban generosamente, como todos dirigentes sindicales (a los cuales no se les toca –por ahora- porque están alineados y volteados hacia Los Pinos), y los políticos mexicanos suelen hacerlo. Era una empresa plagada de de improductividad, falta de competitividad y abuso. (Como PEMEX y otras muchas). Ecos del México autoritario y populista, que la democracia no atina y no termina por desterrar, porque el cambio no llegó por entrega primero de Fox en manos de muchos priistas y por la misma razón, debilidad y acomodo de neo pillos de Calderón.. Así, en esta empresa señera de “Utilería,S:A:” de México, los trabajadores de la empresa tenían hasta el 10 de octubre, un contrato colectivo de trabajo con una rígida cláusula que prohibía la multifuncionalidad ¿Qué es eso? Que no podían realizar dos funciones distintas. Si un trabajador era chofer, no podía detener una escalera. Eso generaba que mientras un camión de reparaciones en el resto del país llevaba en promedio dos personas, uno en la ciudad de México debía llevar de siete a nueve personas. Además, de que, si no llegaba el chofer, el camión con todos los demás trabajadores no podía salir a trabajar. Otro utilero ejemplo, el sindicato había conquistado una especie de autarquía. Hasta su liquidación, en la empresa laboraban algo así como 10.000 trabajadores que no trabajaban propiamente en funciones de luz, sino que se dedican a tareas diferentes como, elaborar su propia ropa, los bordados de sus uniformes, incluso algunos muebles, que la empresa se veía obligada a comprar al sindicato. Dos más, los trabajadores y sus familias no pagan la luz que consumen porque es una de sus prestaciones, y los trabajadores tenían la posibilidad de obtener un permiso anual, con goce de sueldo, de hasta diez meses. Esta realidad creó una mafia sindical con mucho dinero y poder, que hasta la fecha apoyó y patrocinó los más variados grupos y movimientos. El SME se caracterizó por ser un sindicato de abusos y dispendios. En plena crisis, el líder del sindicato inauguró un gimnasio con tres niveles de estacionamiento, con una cancha de básquetbol con duela importada de China y certificada por la NBA de EU, que costó 103 millones de pesos (unos 5.125.000 euros)… Y cuando fue recibido en Los pinos, tras su primera marcha de protesta, le dio al Presidente Calderón tres días para resolverle favorablemente o… Fue entonces cuando Calderón entendió que el líder no respetaba ley alguna, sino que invocaba su autártico poder… Era realmente una empresa de utilería, pero que les dejaba miles de millones a sus líderes, que evoca las peores épocas de las dictaduras de grupos de presión, como lo es el Sindicato de la UNAM y otros muchos. Finalmente este amasijo de utilería improductiva entró en crisis. Un conflicto electoral interno, por una cerrada votación entre dos planillas, una encabezada por el actual líder Martín Esparza y la otra por su Tesorero Alejandro Muñoz, ocasionó que el Secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón , le negara al sindicato el registro y la personalidad jurídica, y con ello se detonara un conflicto que inició movilizaciones y amenazas de desestabilización, aprovechando la insensibilidad calderonista para subir en plena crisis impuestos, haciéndole resltar, además, su incapacidad para frenar la violencia y no acertar a frenar la crisis económica. El punto central por supuesto no era el conflicto laboral interno del sindicato. El tema de fondo era la improductividad y lo costoso de la empresa. El Presidente Calderón, a unas semanas de iniciar la segunda mitad de su administración, y debilitado después de una gran derrota electoral en la elecciones del pasado 2 de julio, enfrentaba la necesidad de tomar decisiones muy delicadas. La crisis económica y presupuestal en México obligan al gobierno a emprender recortes y ajustes que impiden sostener el ritmo de subsidios y la improductividad de la empresa estatal que suministra la energía eléctrica en el centro del país. La opinión estaba dividida. Había quienes creían que estaban dadas las condiciones y que este es el mejor momento para tomar la decisión de liquidar la empresa, liquidar a los trabajadores y empezar con una empresa nueva, saneada y con un nuevo sindicato y con nuevas reglas de productividad. Y por otro lado, había quienes consideraban que se trataba de un mal momento y que sería irresponsable emprender una decisión de este tipo, que seguramente generaría movilizaciones y conflictos sociales, en un entorno marcado por el incremento de la pobreza en el país y por los altos índices de desempleo, que han creado un clima de protestas sociales. Finalmente el Presidente Calderón optó por tomar la decisión, y claramente me inclino por un cambio sustancial de las utilerías lastre, con todos los riesgos y con todos los costos que implica. La decisión tomada es clave para el gobierno de Calderón, porque finalmente se atreve a enfrentar y desmantelar los enclaves autoritarios de utilería sí, pero de facto cotos de poder dentro del Estado y adversos al estado de derecho, que se defienden y resisten a desaparecer, y que los gobiernos de la alternancia se limitan simplemente a tolerarlos y administrarlos, cundo no “cuidarlos” para que no lleguen a la realización de sus amenazas gangsteriles. FCH da un giro muy importante con esta decisión para quitar la entelequia utilera del SME. Se enfrenta a los intereses duros del pasado, si bien aún está lejos de solucionar la problemática que plantean sindicatos más desestabilizadores y enclavados en el corazón mismo de la administración. La decisión de Calderón es compleja si se deja presionar; sencilla, si sigue firme en acabar con los sindicatos de utilería. Están presentes días de enfrentamientos, presiones y movilizaciones. Es un momento de prueba para el Presidente Calderón y para la democracia. Porque una vez desmantelada la utilería sindical del SME, tomada la decisión, el Presidente, no puede titubear, recomponer la nociva utilería, negociar y dar un espectáculo de bailar hacia atrás, porque en ese momento se acabaría -finitus est- como decía el emperador Domiciano, políticamente su gobierno y sus intentos por imponer por derecho propio y mandato popular, su autoridad y, ahora sí, la legitimidad de la democracia. Falta saber si está realmente convencido si su actuación es para lograr ese fundamental cambio de la actitud imprescindible para sacar a México de su deterioro, inseguridad y sindicatos de utilería que asustan como brujas de Halloween, porque son entelequias que crecen ante el miedo de los mandatarios viratorios… La oportunidad es sólida, empero riesgosa. Pero ni so arriesga, no saldrá delante de la curva en que maneja el carro de la democracia hoy. Otros enclaves autoritarios utileros se sentirán amenazados y habrá resistencias, pero es tiempo de que la democracia y las leyes, sustituyan al autoritarismo y a los arreglos de espaldas a la legalidad… Acabar con la utilería es fundamental hoy en día en el México calderonista tan desesperanzado, fuera de esa acción. Falta saber si tiene idea clara el presidente, rodeado ayer como hoy de acomodaticios negociadores también de utilería, pero más útiles para hacer sus propios negocios, que atender al Gran Negocio de la Democracia y de la Patria.
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