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Ave Cesar La feria de las ilusiones. Para el Gobierno y la sociedad civil Salvaterrana parece ser que “la suerte esta echada” como lo dijo aquel conquistador Romano de la antigüedad.Por un lado el gobierno anterior ufano importaba de San Miguel de Allende una feria mundana emula de las fiestas de San Fermín en España, evento que dadas las condiciones de la población flotante en aquel municipio producía graves molestias a la sociedad aunque claro, les representaba una derrama económica palpable y con poca inversión pública. En fin, que esta fiesta para San Miguel de Allende era una realidad palpable que su comercio y sociedad deberían de cuidar, por lo que se replantaría su utilidad para regresarla a esa ciudad que de paso sea dicho, tiene toda la infraestructura turística para explotarla como un buen negocio. Desde luego que las incomodidades con dinero pueden tolerarse además, todo es cuestión de orden, de reglamentación.
Ahora, quienes se encuentran en un predicamento son el gobierno y una buena parte de la sociedad civil Salvaterrana que quieren un desarrollo turístico, diversión y la tan anunciada derrama económica que aun no llega con toda y la inversión pública practicada. Después de todo es una inversión que podría generar riqueza, ahora todo se deja en manos de quienes tengan la responsabilidad de planearla con criterios objetivos es decir, mercantiles, de lucro para poder sostenerla pues la competencia con la San Miguelada será sorda y difícil. Recuerdo las palabras de aquel alcalde que soñador decía que la administración pública daba empleo a unos ochocientos Salvaterrenses y que la marquesada transportaría al municipio a niveles económicos avanzados. Olvidando que el ente público no genera riqueza sino gasto, burocracia que cuesta al contribuyente olvidándose que lo requerido es inversión privada y que la marquesada tardaría tiempo y sacrificios en generar derrama económica y que para hacerla rentable se precisa de invertir dinero privado que no lo hay. Agregando el Alcalde que habían visitado la feria algunos Argentinos y Estadounidenses dándole al municipio un carácter de internacionalización justificando la inversión pública y creyendo en la derrama económica. Panacea vil y engañosa creadora de expectativas. Recuerdo el año pasado la visita de antropólogo Europeo a las fiestas del Barrio de San Juan que admirado reconocía su riqueza cultural. Grosera contradicción entre una fiesta y otra.Resta esperar si el actual gobierno decide competir con el poderoso Municipio de San Miguel o si la marquesada se hace mas domestica olvidando criterios Grandilocuentes y políticos y se hace crecer la fiesta paulatinamente. No olvidemos la experiencia del municipio de Tarimoro que pian pianito han hecho crecer sus encierros hasta reconocerse en la región. Vivir en la realidad no es extraño, pero pensar en números posibles resulta contradictorio e insano para el erario público. Se requiere de una planeación fundada en realidades y meter de lleno a la inversión privada para provocar derramas útiles que se reflejen en los bolsillos del ciudadano. Nada tiene de amoral estas fiestas solo se requiere de imaginación y de poner los pies sobre la tierra. Gracias por leer.
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