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Artículo publicdo en el Periodico Correo en el Suplemento Expresso y en la Revista El Sur Habemus Encuentro Por: Jesús Cervantes, Sábado, 02 de Junio de 2007 Después de tantas falacias argumentadas por propios y extraños (principalmente por quienes deberían estar más entusiasmados que nadie: recibir un evento de tal magnitud sin mover siquiera un dedo);después de “sesudas” consideraciones banales y plagadas de inmolaciones absurdas, finalmente se ha logrado que el Encuentro Internacional de Escritores se lleve a cabo por cuarta ocasión del 7 al 9 de junio (en homenaje a Andrés Henestrosa)... sí, de nuevo en el municipio de Salvatierra, Guanajuato
Esto no debería generar ningún tipo de consideración en contra si no fuera porque desgraciadamente, la participación de la ciudadanía en todo lo relacionado con el gobierno sigue siendo una mentira, por más que los altos jerarcas políticos aseveren lo contrario: el Encuentro, que nació teniendo como eje central de su existencia el dotar de un espacio para los jóvenes creadores de la región sur del Estado de Guanajuato (no quiero ser reductivista, cuando hablo de jóvenes me refiero incluso a quienes ya rondamos el medio siglo de existencia y más allá: la juventud se lleva en el alma), escaló a peldaños no imaginados que hoy lo colocan como un escaparate importante no sólo para los guanajuatenses, sino para los escritores de la República Mexicana e incluso de países hermanos. La aseveración anterior causará irritación, pero no es más que el reflejo de lo que hoy ocurre en esta tierra mía: la dichosa participación social se reduce tan sólo a buenas intenciones. Y vea por qué. El Encuentro, originado en el seno de la comunidad salvaterrense como un proyecto netamente social, emanado del Consejo de Cultura local, prendió el interés del Consejo de Desarrollo Regional, organismo formado por los diez municipios del sur y en donde se incorporan sus representantes, pero donde también conviven ciudadanos (denominados consejeros sociales) que representan a instituciones educativas, comerciales, industriales, entre otros. Fueron estos consejeros quienes colocaron la propuesta del Encuentro en el primer lugar de todos los proyectos regionales a ejecutarse en el año 2007 Siendo este Consejo, quizá el único a nivel estado que otorga relevancia a las propuestas culturales, y con el entusiasmo inundando a los consejeros sociales (quienes no cambian al unísono de los burócratas municipales), se preveía un Cuarto Encuentro rebosante de vida. Este punto es importante recalcarlo, porque los proyectos que se han llevado a cabo por parte del Consejo han llegado a destacar precisamente porque están sustentados en la cultura y el medio ambiente, situación que ha sido la diferencia de lo que ocurre en otros lugares del Estado donde la obra pública sigue siendo la constante y donde, claro está, se encuentran los diezmos, dádivas y demás prácticas diarias de nuestros polacos municipales. Sin embargo, una decisión avalada por la sociedad civil, estuvo a punto de quedar fuera por una decisión política al cambiar la estafeta en los gobiernos municipales. Afortunadamente, aquellos que creyeron en el proyecto, y que son, ellos sí, representantes de la sociedad civil, lucharon por el Encuentro e intentaron que otros proyectos de índole semejante se mantuvieran en la lista “palomeada” por los líderes polacos. Esto que ocurrió aquí, en la recién bautizada región Aztlán, ocurrió en todo el estado, con la consecuente irritación de los sectores sociales que se han dado cuenta que las reuniones de Desarrollo Regional, donde ellos tenían la posibilidad de hablar, opinar y decidir, cedieron su lugar a las reuniones de Presidentes Municipales, “quienes todo lo saben y todo lo pueden”, y quienes efectivamente, intentaron dar un giro a los proyectos 2007 (buscando satisfacer su necesidad de concreto, asfalto y planas periodísticas... pagadas, por supuesto). Sin duda que el Preciso es el líder de un municipio (idealmente). Pero un líder es aquel que escucha, planea y ejecuta (y sí los hay, puesto que muchos de ellos saben que apoyándose en la sociedad, el resto viene solo). El problema aquí reside en que muchos de estos líderes sólo escuchan a su conciencia (y a uno que otro charlatán, ¡y vaya que los hay!), y nunca escuchan a la sociedad (que es de donde emana el poder... cámara, esto ya se está convirtiendo en discurso). De ahí que hoy estamos corriendo el riesgo de que estos Consejos de Desarrollo Regional desaparezcan, o se “adecuen”, en una definición que está causando polémica en los intestinos del gobierno estatal. Por eso nuestra afirmación inicial no es simple “grilla”, definición con que se cubren los polacos cuando no encuentran forma de responder lo incuestionable. Resulta paradójico que la participación ciudadana, que se utiliza por doquier como dogma de fe, pues simplemente se queda en eso, en una definición de libro blanco que nunca va a sentarse en la realidad porque es tan solo verbo no encarnado: el Encuentro, que recibirá dinero del gobierno estatal, de los municipios y del Consejo de Cultura de Salvatierra, “por normativa” debe ser ejecutado por el gobierno local, dejando de lado lo que la sociedad considera importante para que el evento obtenga el éxito alcanzado en los Encuentros anteriores. Imagina, estimado lector, ¿qué pasaría si los burócratas municipales decidieran que el formato del Encuentro no es lo correcto (o más sencillo: “el Encuentro es sólo para un grupito de gente”, en definición del tlatoani en turno)? ¿Si se decidiera que en lugar de Encuentro de Escritores fuera una distribución de obras de autores locales de gigantesca mediocridad (tal y como lo querían hacer)? Pues simplemente estaríamos ante una vergonzosa muestra de intolerancia y desdén por las iniciativas ciudadanas. Yo pregunto, ¿es acaso la sociedad civil simplemente un gancho para justificar todos los programas de gobierno? ¿No existe madurez o confianza en la sociedad para que sea ella quien ejecute tal o cual acción? Considero que la sociedad civil, y aún más, las organizaciones emanadas de ella, poseen la lucidez y sobre todo, la experiencia para hacerse cargo de cualquier proyecto. Por ello, hoy celebramos y reconocemos el tremendo esfuerzo que lleva a cabo la gente del Consejo de Cultura de Salvatierra, quien sin más interés que luchar por un espacio para la libertad de creación, se enfrasca en una batalla desigual con los que están completamente ajenos al desarrollo cultural independiente, pero que por “normativa”, reciben la bendición superior (es curioso que otro proyecto cultural, la revista “El Sur”, nacida también del Consejo Aztlán, esté hoy en las manos de paisanos, instituciones culturales nacionales e incluso en universidades gringas y de Europa, en donde ya hay propuestas para proyectos de intercambio de experiencias, que sin duda, harán de este esfuerzo editorial un proyecto más allá de la rigidez de un trienio. A pesar de quienes intentan ocultarla y no distribuirla). Hoy celebremos que el IV Encuentro Internacional de Escritores Salvatierra 2007 ha iniciado su preparación. Invitamos a todos los amantes de la cultura a unirse a este esfuerzo ciudadano. A darse cuenta que la cultura se transmite a través de la amistad, de la lectura, de la imaginación, de la libre creación, y que a pesar de la indulgencia y la cerrazón oficial, seguirá derribando obstáculos, porque la voluntad está por encima de intereses y de falsos redentores que aprovechan la ignorancia para vender botellas de oxígeno al deshauciado. Seamos partícipes de este, quizá, último esfuerzo ciudadano, que intentará salir bien librado del avasallamiento de la real politik, desquebrajada por la improvisación y el mesianismo de quienes ven más allá de su presente y ya preparan su futuro polaco... para desgracia de todos. Hagamos del IV Encuentro un oasis en el desierto. |