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¿Por quién doblan las campanas? |
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escrito por Yo, El Caminate
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Saturday, 30 de June de 2007 |
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¿Por quién doblan las campanas? Damos por hecho que el sol resurgirá por el Este, tras el cerro de “Las Cuevas de Moreno”, en Salvatierra, la ciudad del no-pasa-nada; estamos seguros que saldremos por la mañana a caminar en busca del pan suave de las 6:00 AM. A la panadería de los Herrera o de los Solache. Seguramente los obreros de la fábrica, quienes laboran en el tercer turno, caminarán cansados a sus casas; mientras, los alumnos del bachillerato saldrán adormilados a iniciar su labor estudiantil, y ya casi salen de vacaciones, así sale Patsy rumbo a la preparatoria Oficial ante la mirada somnolienta de los muchachos en la combi que los llevará hasta el CETis, como Ángel, quien da ya casi por hecho que la maestra Gloria lo reprobará, pues no alcanzó a terminar la tarea kilométrica que le encargó. Y sin embargo, cada día trae algo nuevo.
Y Juanito llora en su cuna porque tiene hambre, Teresita sufre para despertarse, ¿para qué levantarse tan temprano si entra a la Secundaria Federal hasta las 2?, La plazuela del barrio de San Juan ya está totalmente iluminada, aún cuando el sol no se ve; gente va y viene, como parte del gran baile cotidiano, cada uno siguiendo la música diaria a su manera, cadenciosamente, cojeando, corriendo, apurándose; como los llamados “Pájaros madrugadores”, quienes ya van al campo para jugar un partido de fútbol. Las aves entonan sus respectivos himnos matutinos en los árboles y en las paredes; los sabios del pueblo abren sus ojos, y dan gracias por el nuevo día. Los amargados, despiertan en su insidiosa rutina y se quejan de todo, hasta del lechero quien chifla a todo pulmón en la esquina, anunciando su llegada; ese chiflido melódico y hasta armónico que hace reaccionar instintivamente a la señora del reboso negro y a la muchacha en camisón blanco, ambas salen con su olla en mano, y el adolescente, quien ya va tarde a la secundaria Técnica, da un último vistazo gozoso a la silueta bien delineada que se filtra a través de la tela iluminada por la luz amarilla, de ese sol, que sí salió como todos esperaban. Y sin embargo, el sol trae siempre luz nueva. Y cuando la ciudad despertaba, un frío no normal recorrió las espaldas de las personas recién informadas, un rumor se escurrió esta mañana por las carnes más sensibles hasta el tuétano de los huesos más duros, de boca en boca como un rezo fatal, las palabras de la noticia cambiaron mágicamente el ambiente: los pájaros ya no cantaron igual, Juanito dejó de llorar y parece ver gente que nadie ve, Teresita abrazó su almohada pero no con ganas de seguir soñando sino por un repentino miedo que no conocía, la señora del rebozo negro tiró un poco de leche al suelo adoquinado al sentir un aliento familiar en su cuello, doña María sacó su rosario y comenzó a balbucear su reflexión para encomendarse a las Ánimas del Purgatorio, Armando sintió enchinársele la piel al oír. En el barrio de San Juan se escucharon las campanas llamando a duelo, aún cuando el padre Prisciliano ni siquiera había abierto el portón del jardín que lleva al templo… ¿por quién doblan las campanas?... tal vez por esos seres inmateriales que deambulan por las calles. Un niño dice adiós con su mano hacia la calle Lerdo de Tejada, su madre voltea, no ve a alguien, pero su hijo dice el nombre de la señora a quien saluda todas las mañanas, y la mamá siente el brotar anginas espontáneas en su reseca garganta; un perro ladra en Aldama hacia una puerta, donde día a día una joven mujer le daba las sobras de la comida, se echa y gime como si lo hubieran apaleado de un solo golpe. Dice Don José que el sol tiene color de ocaso, no del amanecer, al verlo salir al final de la calle Altamirano, acordándose cuando de joven iba al molino de Don Agustín y que ahí veía tantas veces a esas señoras quienes ahora se reúnen a comprar pan en la esquina del “Diablo”, ahí charlan y se persignan, una de ellas llora, paga su pan y se va presurosa. Es martes, día de tianguis, pero no hay gritos en la calle Arteaga, sino murmuraciones, como pocas veces todos se buscan para preguntarse y charlar; mientras tanto, Javier le da otra vuelta trotando al Jardín Grande, para distraerse cuenta cualquier cosa mientras se ejercita: pasan 3 autos, una ambulancia, 2 combis, una carroza, 26 personas quienes entran a la parroquia de la Virgen de la Luz, pero, ¿porque van tan tristes?, y se pudiera decir, hasta confundidos y consternados. Unos lucen una mirada temerosa, como de un acusado ante su juicio, y un niño que llevan en brazos luce tranquilo y alza sus bracitos hacia la imagen de la Virgen; vivimos tratando de comprender. Hay luto en el aire, los ojos de la gente buscan en los recuerdos, mis calles están tan calladas, es mi barrio llorando como toda Salvatierra, para algunos la noche no ha finalizado a las once de la mañana. Aún cuando el sol brilla en lo alto hay sombras que no puede apartar. Jesús dobla las ropas que huelen a nostalgia mientras las palabras de la tragedia ya se escuchan más altas; un Sacerdote dice que todos debemos encarar el destino manteniendo la fé, muchos no lo entienden, los que se fueron ya saben el porqué. Cohetes rompen el silencio molestando a la muchacha que viene del Distrito Federal y no entiende la causa de esa tradición, y es que cada 5 minutos un cohete es lanzado en diferentes partes de la ciudad anunciando la muerte de algún inocente. Las florerías tienen muchos clientes pero no se alegran, no son los ramos de alguna quinceañera, ni de una novia, ni el ramo para pedir perdón a la pareja, son el adiós. Lagrimas derramadas por la sangre vertida en el asfalto, por un momento se detuvo el tiempo en la noche del lunes 14 de diciembre, ¿puedes sentir el dolor del golpe en el corazón ajeno?, ¿puedes tocar el silencio mientras todos hablan?, ¿puedes escuchar los cohetes blancos? Elegía. El año muere y el mundo no se acabó como predicaron los falsos Mesías, el año nuevo está próximo, después de las posaditas, la nochebuena, y el día de los santos inocentes. Y aquí estamos hoy, caminando tras los ataúdes, blancos y negros mientras las campanas repican por las almas, hoy que podemos compartir el dolor propio y ajeno mientras las campanas repican por los niños, hoy que orando hemos logrado tocar el silencio mientras las campanas doblan por las mujeres, hoy que sentimos que no habrá mañana a pesar de las palabras de consuelo mientras las campanas doblan por los hombres, hoy que nos pesan tanto los recuerdos mientras las campanas doblan por la esperanza. Y el viento se lleva una hoja de periódico, salpicada por unas lágrimas, ligera vuela hasta el parabrisas de un auto en la calle Zaragoza, ahí, un preparatoriano la recoge y lee: Carreterazo en la Celaya-Morelia provoca 26 muertos y 15 heridos El carguero invadió el carril contrario, cerca de Salvatierra. Identifican a 19 cadáveres. Juan Manuel Carrillo, corresponsal, Salvatierra, Gto., 14 de diciembre ¤ El choque frontal entre un autobús de pasajeros y una pipa que transportaba amoniaco sobre la carretera que va de Celaya a Morelia, Michoacán, dejó un saldo de 26 personas muertas y 15 gravemente heridas.
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Última modificación ( Saturday, 08 de September de 2007 )
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